Reflexiones.
Mi vida se está encogiendo. No soy capaz de precisar el momento en que lo que "yo tenia" empezó a menguar, y menguar, y menguar, dejando esta especie de vacío que ahora siento, pero acabo de darme cuenta cuan infinitamente pequeña es mi vida. Y eso me ha asustado.
Parte de culpa de esta revelación la tiene un cómic (Mi Primer Comic XD) que estoy leyendo, Stranger in Paradise. Hace mucho que me hablaron de él, pero entre unos motivos y otros no me había decidido a cogerlo (entre otras cosas por que creía que solo estaba editado en inglés xD). Cogí el primer tomo a principios de abril. Acabo de terminar el tercero. Casi sesenta euros en un mes (todo a base de propinas XDDD) por una historia que me esta resultando.... no tengo palabras para definirlo. Los que me conocéis sabéis que significa eso.
El caso es que el tercer tomo acaba de forma brusca (ya quiero el cuarto >.<) y en una situación que me ha hecho pensar. ¿Que pasaría si mañana fuera el último día de mi vida? ¿Que hay de todas esas personas a las que quiero y hace tiempo de las que no se nada (ya sabes, cosas de la vida, a veces se está absurdamente ocupado) y que de repente un día se encontrarían con que ya no estoy? ¿Que hay de ese "Te quiero" que algún día, quizá, me atreva a pronunciar?
Y pensando en estas cosas, me he dado cuenta que mi vida se ha hecho infinitamente pequeña de no hace tanto a esta parte. Yo me he vuelto pequeña, minúscula, mínimamente viva. Por muchas cosas. Y eso me asusta.
Vuelven a ser las seis de la madrugada. Tengo el horario cambiado, quizá razonablemente teniendo en cuenta que trabajo conduciendo una moto y es muy practico eso de que tu cerebro se conecte a partir de las cuatro de la tarde hasta las seis de la madrugada. El resto de mi vida es un desastre, un caos, una pérdida de tiempo y/o una excusa barata para no volverme loca.... o hacerlo controladamente.
Últimamente vuelvo a sentir la Llamada del Camino. Necesito volver a estar sola. Necesito volver a reencontrarme a mi misma, por que me he perdido y mi vida es tan pequeña que ya no se como entrar en ella. Hay cosas que no me atrevo a decir. Hay asuntos que no quiero afrontar y sigo esperando en vano a que alguien me lea la mente o me mire a los ojos y se de cuenta de que no estoy bien. Sigo esperando a que alguien se atreva a llegar a mí. Por que mi vida se ha hecho tan pequeña que ya no cabe nadie a mi lado, estáis todos fuera (de una forma u otra) por más que insisto en incluiros en cada Último Día de mi Vida. Me acuerdo de todos y cada uno de vosotros, no olvido jamás a ninguna de las personas que estáis en mi corazón, y sin embargo mi vida es tan pequeña que ya no quepo ni yo misma dentro.
Diría que necesito ayuda, pero no puedo pedirla por que vendríais y no sabría que pediros que hicierais. Diría que necesito decir ese "Te quiero" que sigo guardando con mimo y celo, pero no puedo hacerlo por que no estoy preparada para asumir las consecuencias de esas dos palabras. Diría que sigo siendo yo, pero hace demasiado que ya no se quien soy, ni que quiero, ni que estoy dispuesta arriesgar cuando siento que ya no me pertenece nada. Diría que estoy sola, pero se que estáis todos ahí, esperándome, quizá sin daros cuenta de lo que ocurre o sin atreveros a irrumpir.
A veces me pregunto si realmente me conocéis, o solo creéis conocerme. A veces me pregunto por que ciertas cosas de mi os sorprenden, y en muchas ocasiones me planteo si realmente podría hacer ciertas cosas sin oír una frase que me aterra: “No pareces tu”.
Y sin embargo se que os sorprenderíais y no podríais evitar decirlo. Y como no podría soportar esa frase, me muerdo el labio y me callo. La pescadilla que se muerde la cola.
Mi vida se ha vuelto tan pequeña, tan miserablemente pequeña, que ya no cabe en ella su propio Sentido. ¿Alguien me deja un par de calzadores, por favor?
Y sin embargo, hay unas palabras que reverberan en mi pequeña y reducida conciencia, resistiéndose a la desidia con una... Ah, sí, con una resistencia pasiva innata e inquebrantable.
Es algo que llegó a mi hace muchos años, a través del mail, no se quien lo mandó ni quien es el autor. Si se que se trata de mi credo.
Mi vida se está encogiendo y yo estoy asustada. Y lo estoy por que encogerse es muy fácil, fácil y gratuito. Pero se (por que no es la primera vez), lo que duele volver a estirarse. Y empiezan a quedarse solo dos opciones: volver a empezar o rendirse.
Los que me conocéis ya sabéis lo que opino de lo segundo. Así que lo que me espera ahora es mucho, mucho dolor de ese que no se ve por todo aquello que debí haber hecho y no hice, por todo aquello que tengo que sacrificar y no quiero, por todo lo que va a su poner volver a empezar. Por que esta no es mi vida: es la de alguien que tendría que tener mucha suerte, mucha jeta y sobre todo muy pocas ganas de vivir.
Algún día. Sí, algún día volveré a ser feliz, pese al dolor, pese a las heridas, pese al esfuerzo o al sobreesfuerzo que tanta gente se empeña en recomendarme evitar. ¿Acaso no os dais cuenta que no se ser de otra forma? ¿Qué no soy yo si no estoy constantemente luchando? ¿Por qué estáis obsesionados con que “no me esfuerce tanto” , “no me pida tanto”, o “procure no desgastarme”? ¿Es que no os dais cuenta que si me paro, como llevo seis meses haciendo, mi vida pierde su sentido y yo me muero? Por que estoy muerta, muerta por dentro, por que mi vida se está encogiendo y ya no tengo sitio ni para vivir. Por que la vida vino con la espada en alto y yo olvidé donde estaba la mía. ¿Para que luchar, si eso implica heridas y dolor, un montón de cosas evitables solo con “dejarse llevar”? Por que quien no lucha, morirá. Así de simple.
El honor de los guerreros: si hay que morir, que sea luchando. Si hay que sacrificar, que sea la propia sangre en el esfuerzo. Si tiene que doler, que sea por haberlo intentando todo. Pero no volváis a pedirme que me pare. No pienso malgastar otros seis meses de mi vida en “relajarme”. Por que no os podéis imaginar lo que va a doler volver a arrancar. Y eso ni siquiera vais a poder consolarlo.
Parte de culpa de esta revelación la tiene un cómic (Mi Primer Comic XD) que estoy leyendo, Stranger in Paradise. Hace mucho que me hablaron de él, pero entre unos motivos y otros no me había decidido a cogerlo (entre otras cosas por que creía que solo estaba editado en inglés xD). Cogí el primer tomo a principios de abril. Acabo de terminar el tercero. Casi sesenta euros en un mes (todo a base de propinas XDDD) por una historia que me esta resultando.... no tengo palabras para definirlo. Los que me conocéis sabéis que significa eso.
El caso es que el tercer tomo acaba de forma brusca (ya quiero el cuarto >.<) y en una situación que me ha hecho pensar. ¿Que pasaría si mañana fuera el último día de mi vida? ¿Que hay de todas esas personas a las que quiero y hace tiempo de las que no se nada (ya sabes, cosas de la vida, a veces se está absurdamente ocupado) y que de repente un día se encontrarían con que ya no estoy? ¿Que hay de ese "Te quiero" que algún día, quizá, me atreva a pronunciar?
Y pensando en estas cosas, me he dado cuenta que mi vida se ha hecho infinitamente pequeña de no hace tanto a esta parte. Yo me he vuelto pequeña, minúscula, mínimamente viva. Por muchas cosas. Y eso me asusta.
Vuelven a ser las seis de la madrugada. Tengo el horario cambiado, quizá razonablemente teniendo en cuenta que trabajo conduciendo una moto y es muy practico eso de que tu cerebro se conecte a partir de las cuatro de la tarde hasta las seis de la madrugada. El resto de mi vida es un desastre, un caos, una pérdida de tiempo y/o una excusa barata para no volverme loca.... o hacerlo controladamente.
Últimamente vuelvo a sentir la Llamada del Camino. Necesito volver a estar sola. Necesito volver a reencontrarme a mi misma, por que me he perdido y mi vida es tan pequeña que ya no se como entrar en ella. Hay cosas que no me atrevo a decir. Hay asuntos que no quiero afrontar y sigo esperando en vano a que alguien me lea la mente o me mire a los ojos y se de cuenta de que no estoy bien. Sigo esperando a que alguien se atreva a llegar a mí. Por que mi vida se ha hecho tan pequeña que ya no cabe nadie a mi lado, estáis todos fuera (de una forma u otra) por más que insisto en incluiros en cada Último Día de mi Vida. Me acuerdo de todos y cada uno de vosotros, no olvido jamás a ninguna de las personas que estáis en mi corazón, y sin embargo mi vida es tan pequeña que ya no quepo ni yo misma dentro.
Diría que necesito ayuda, pero no puedo pedirla por que vendríais y no sabría que pediros que hicierais. Diría que necesito decir ese "Te quiero" que sigo guardando con mimo y celo, pero no puedo hacerlo por que no estoy preparada para asumir las consecuencias de esas dos palabras. Diría que sigo siendo yo, pero hace demasiado que ya no se quien soy, ni que quiero, ni que estoy dispuesta arriesgar cuando siento que ya no me pertenece nada. Diría que estoy sola, pero se que estáis todos ahí, esperándome, quizá sin daros cuenta de lo que ocurre o sin atreveros a irrumpir.
A veces me pregunto si realmente me conocéis, o solo creéis conocerme. A veces me pregunto por que ciertas cosas de mi os sorprenden, y en muchas ocasiones me planteo si realmente podría hacer ciertas cosas sin oír una frase que me aterra: “No pareces tu”.
Y sin embargo se que os sorprenderíais y no podríais evitar decirlo. Y como no podría soportar esa frase, me muerdo el labio y me callo. La pescadilla que se muerde la cola.
Mi vida se ha vuelto tan pequeña, tan miserablemente pequeña, que ya no cabe en ella su propio Sentido. ¿Alguien me deja un par de calzadores, por favor?
Y sin embargo, hay unas palabras que reverberan en mi pequeña y reducida conciencia, resistiéndose a la desidia con una... Ah, sí, con una resistencia pasiva innata e inquebrantable.
Es algo que llegó a mi hace muchos años, a través del mail, no se quien lo mandó ni quien es el autor. Si se que se trata de mi credo.
Mi vida se está encogiendo y yo estoy asustada. Y lo estoy por que encogerse es muy fácil, fácil y gratuito. Pero se (por que no es la primera vez), lo que duele volver a estirarse. Y empiezan a quedarse solo dos opciones: volver a empezar o rendirse.
Los que me conocéis ya sabéis lo que opino de lo segundo. Así que lo que me espera ahora es mucho, mucho dolor de ese que no se ve por todo aquello que debí haber hecho y no hice, por todo aquello que tengo que sacrificar y no quiero, por todo lo que va a su poner volver a empezar. Por que esta no es mi vida: es la de alguien que tendría que tener mucha suerte, mucha jeta y sobre todo muy pocas ganas de vivir.
Algún día. Sí, algún día volveré a ser feliz, pese al dolor, pese a las heridas, pese al esfuerzo o al sobreesfuerzo que tanta gente se empeña en recomendarme evitar. ¿Acaso no os dais cuenta que no se ser de otra forma? ¿Qué no soy yo si no estoy constantemente luchando? ¿Por qué estáis obsesionados con que “no me esfuerce tanto” , “no me pida tanto”, o “procure no desgastarme”? ¿Es que no os dais cuenta que si me paro, como llevo seis meses haciendo, mi vida pierde su sentido y yo me muero? Por que estoy muerta, muerta por dentro, por que mi vida se está encogiendo y ya no tengo sitio ni para vivir. Por que la vida vino con la espada en alto y yo olvidé donde estaba la mía. ¿Para que luchar, si eso implica heridas y dolor, un montón de cosas evitables solo con “dejarse llevar”? Por que quien no lucha, morirá. Así de simple.
El honor de los guerreros: si hay que morir, que sea luchando. Si hay que sacrificar, que sea la propia sangre en el esfuerzo. Si tiene que doler, que sea por haberlo intentando todo. Pero no volváis a pedirme que me pare. No pienso malgastar otros seis meses de mi vida en “relajarme”. Por que no os podéis imaginar lo que va a doler volver a arrancar. Y eso ni siquiera vais a poder consolarlo.





